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La cepa también se halla en Europa, lo que significa que una fórmula que dé resultado aquí podría tener un lucrativo mercado mundial. La prueba de Merck, actualmente en la segunda de tres fases experimentales cada una de las cuales toma varios años— es una de 17 patrocinados por la HIV Vaccine Trial Network Red de pruebas de vacunas para el VIH , un grupo con sede en Seattle apoyado por el gobierno estadounidense.

Jorge Flores, jefe de investigación de vacunas en la división sida del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas. Destacó la importancia de la educación y la investigación de distintas estrategias, como el uso de microbicidas en el gel vaginal. Ellen Koenig, que dirige una de dos clínicas en Santo Domingo que prueban la fórmula. Por ofrecer la esperanza de inmunidad al VIH, los investigadores no han tenido dificultades para hallar voluntarias en el prostíbulo de Adams en Las Guaranas, un pueblo de calles sucias rodeado de arrozales a kilómetros al norte de Santo Domingo.

Margarita Ramírez de los Santos, de 24 años, de Santiago, dijo que se convenció de sumarse al estudio por las infecciones de sida de su hermano y su cuñada, que murió el año pasado. Para muchas de ellas, su mayor recompensa es el orgullo. Que siendo putas te han dado de comer. La herencia es sagrada para muchos dominicanos: El linaje de las Pérez no entiende de negocios millonarios.

Altagracia Pérez, de 51 años, sus hijas y su nieta han heredado el simple oficio familiar de ser puta, profesión cuyo abolengo comienza, dicen, con la humanidad misma. Andrés es donde viven los dominicanos que hacen felices las vacaciones de los gringos ansiosos por sol y arena. La frontera es clara: Son las cinco de la tarde pero el sol conserva el ímpetu del mediodía. Las calles de tierra se evaporan en forma de polvo y en las pieles morenas de la familia Pérez no hay rastros de sudor.

Nadie se queja del calor. Altagracia Pérez, la matriarca, posee una casucha de paredes rosadas descascaradas que tiene un techo pobretón parchado con hule y tejas de zinc. En una maqueta desordenada de casas, la de las Pérez no destaca entre sus vecinas, todas igual de gastadas y a punto de caer.

La vivienda tiene dos habitaciones que comparten la puta jubilada, dos hijas putas, una nieta puta, un bisnieto de menos de un año y la bisnieta de cinco.

Las fichas se mueven sobre una mesa improvisada hecha de dos sillas enfrentadas. A espaldas de las mujeres cuatro chavales juegan beisbol ruidosamente: Altagracia mira de reojo a su nieta, que tiene una ficha envidiada: La chica sonríe, se sabe a punto de un triunfo.

Del cuello de la matriarca de las Pérez cuelga una cadena con la imagen de la virgen de Altagracia. Todo es de oro pero no hay brillo. Altagracia tiene los ojos negros de un cuervo y hastío en la mirada. Apenas pasa los 50 años pero luce como una anciana: A Altagracia la vida y los hombres le han pasado encima como rodillo. Dicen que por eso casi no habla. Su hija Ramona y su nieta Isadora cuentan cómo se inició como puta y cómo ellas heredaron el negocio.

Su nieta hace un movimiento ganador y la puta retirada refunfuña con voz ronca algo imposible de entender. Como buena perdedora, Altagracia se levanta y la besa en la frente, orgullosa de la aprendiz que supera a la maestra. La niña vivió en ese rincón de malas estadísticas hasta los 10 años.

La madre no podía mantener a siete hijos y una tía lejana se ofreció a ayudar. Propuso llevarse a la chiquilla a trabajar a un campo de caña y la viuda aceptó.

El trabajo de Altagracia consistía en permanecer totalmente quieta mientras hombres sudorosos penetraban su cuerpo de niña sin senos ni menstruación. Después de un año de trabajo, Altagracia menstruó, se embarazó de alguno de esos negros que se ganaban la vida a machetazos y parió una hija.

Minerva, Ramona y María, que falleció cuando era apenas un bebé, llevaron el apellido de Altagracia desde el nacimiento. Cuando empezaron a ejercer ya no se acostumbraba buscar clientes en los cañaverales. En el dictador Rafael Leónidas Trujillo había impulsado el turismo en la playa de Boca Chica con la construcción del primer gran hotel de la zona: El balneario tenía 25 habitaciones que alojaban a políticos, artistas, hombres de negocios y personajes del jet set de la época.

Allí disfrutaron del sol el presidente argentino Juan Domingo Perón, la actriz americana Kim Novak y el dictador cubano Fulgencio Batista. Las fiestas que daba Trujillo en Boca Chica eran famosas y era bien sabido que las mujeres eran el plato fuerte para él y para todos sus invitados. El dictador era conocido entre los habitantes de la isla por tener —por las buenas o por las malas— a toda mujer que se le antojase.

Para finales de los años 70 el país era otro: Altagracia fue parte del paisaje que atraía a los gringos. La madre crió a sus pupilas Minerva y Ramona, quienes a los 10 años ya sabían un par de frases mal pronunciadas en inglés para tentar a clientes gringos.

Llegar a la playa es enfrentar a un ejército de comerciantes con insistencia de vendedores de infomercial. Todos buscan ganar unos pesos a costa de alguno de esos casi 5 millones de turistas que llegan cada año a su isla.

Un mulato flaco y alto como una palmera pasea en una bicicleta de tres ruedas con una canasta llena de cocos. Refrescarse cuesta 30 pesos dominicanos, menos de un dólar. Una mujer con tetas como papayas ofrece a gritos yaniqueques, una especie de empanada frita sin relleno. Un negro regordete y de barba blanca tiene las manos llenas de pinzas rojas y antenas: Tres niñas de cabellos trenzados se pasean por la playa, se bañan en shorts y top, y sonríen a un par de viejos rubios y calvos.

Un revolcón con una niña de 40 kilos que apenas llega a la pubertad cuesta lo mismo que una langosta de gramos. No hay cifras, pero sí advertencias: Estamos de regreso en Andrés: Ramona, la hija menor de Altagracia, deja el juego de dominó y cede su turno a una vecina que llega de visita. Ofrece café y pone una olla tiznada al fuego. El olor del grano impregna el lugar y neutraliza el hedor a aguas estancadas que reina en la casa.

Ramona habla con todo el cuerpo: Donald Trump aseguró que hay "conversaciones muy productivas" para realizar la cumbre con Kim Jong-un en la misma fecha. La confesión de Philippe Coutinho sobre su primer encuentro con Lionel Messi. La reacción de un youtuber al enterarse que su auto fue ploteado con 15 mil figuritas del Mundial de Rusia. Harvey Weinstein fue inculpado por agresión y abuso sexual: La emotiva llamada de despedida entre el príncipe Harry y su ex novia Chelsy Davy poco antes de la boda real.

El lado no tan dulce de La Gran Manzana. El tremendo golpazo de Bono en un recital: La confianza de Klopp antes de la final de la Champions League: La curiosa historia de Roberto Firmino: Uno de los millones de chinos que envejecen solos se ofreció en adopción antes de morir. Acompañé a una chica gitana a reconstruirse el himen. Pensar el diseño de las cosas nos lleva a reflexionar cómo funcionan.

Community managers nos cuentan sus peores experiencias laborales.

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Isadora habla con la boca llena. En la familia Pérez nunca se conocieron fiestas de 15 años, ni matrimonios, ni padres, ni maridos. Que siendo putas te han dado de comer. madres prostitutas dominicanas prostitutas Eso, de hecho, causó enojo entre las trabajadoras sexuales colombianas de Saravena, cuando todavía había muchas colombianas aquí. Un mulato flaco y alto como una palmera pasea en una bicicleta de tres ruedas con una canasta llena de cocos. Ser puta fue para ellas una salida laboral. Ramona la mira y se ríe. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Estuve así tres años, sin prostituirme.

Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje. Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad.

Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme.

Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio.

Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida. Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa.

Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres.

Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí.

No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma. Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia.

Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión.

Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años. Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos.

Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval. Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay.

Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una.

Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

Todos los lunes, o casi todos, Paola envía dinero a su madre en Venezuela. Ella se quedó a cargo de su hija de cuatro años. Paola no quiso traerla y tener que dejarla al cuidado de desconocidos cuando fuera a trabajar. Es difícil, murmura con cara triste, tenerla lejos.

Para la niña también lo es: Hay veces que no terminas haciendo nada. Pero hay otros que son lo peor, pues ". Tiene 19 años, o dice tenerlos. Un sector que, afirma, contribuye mucho a la economía nacional. Las cifras son inexistentes, pero los cueros en las calles confirman su dicho. Otra vez regresamos a Andrés. El cielo se pinta de naranja y rosa. Isadora vuelve victoriosa de otra partida de dominó. La nieta de Altagracia, tercera generación de cueros, tiene 24 años, aliento a cerveza y cabellos pintados de rubio en trenzas.

Después de dos hijos su cuerpo conserva piernas torneadas sin esfuerzo alguno —Isadora no conoce un gimnasio por dentro—, cintura estrecha y abdomen firme. Lleva aretes en el labio, la lengua y el ombligo. Desde niña supo que su padre la negó, que su madre era puta y que ella también lo sería. No quería ser cuero de playa, sino también bailarina. Hay hombres que lo pinchan antes de ponérselo. Isadora habla con la boca llena.

Para mostrar cómo se coloca un preservativo mientras se chupa un pene, se mete a la boca la chancla rosa afelpada que su hija dejó tirada en el piso. Al tiempo que mami hace su demostración, la nena —negrita y regordeta como una aceituna— corretea en su vestido floreado: Vuelve con el café y con su nieto que acaba de despertar.

El niño tiene 10 meses y llora. Isadora se levanta y lo carga. El nene va desnudo, dicen, por el calor. Isadora lo calma, lo besa. Yo incluso con las dos panzas embarazos anduve un buen de cabaré.

Una no lo hace por gusto. Nosotras nos tenemos que buscar la vida solas, aquí no hay trabajo. Los dominicanos se la saben de memoria. Sólo hasta , la Organización Internacional para las Migraciones OIM calculaba que unas 60 mil mujeres dominicanas se dedicaban a la prostitución en el extranjero. Ninguna institución tiene estadísticas reales. Los esfuerzos del gobierno para evitar la prostitución de menores se limitan a acuerdos.

La familia de Altagracia es un ejemplo: Estas mujeres alegremente vaticinan una vida de prostitución para su cuarta generación: Isadora trenza el cabello negro de su hija. A sus 24 años no ha cumplido su sueño de ser bailarina exótica.

Sólo bailó en algunos cabarets de mala muerte. Isadora cree que las mujeres que se van a trabajar a Europa o Estados Unidos son las que progresan, las que construyen para sus familias casas firmes. Mira, apenas tiene cinco años y ya se nota que va tener buen cuerpo. Va a ser buen cuerito. Pero ella tiene que ser de las que salen de esta isla.

Isadora ve a su hija corretear por el patio, dice que tiene que cuidarla para que no le pase nada. Luego se levanta la blusa y muestra una cicatriz en el abdomen. Tiene otra en su brazo derecho. La primera es el mal recuerdo de un cliente violento, la segunda un accidente de infancia. Pero su hija no puede tener cicatrices. Su razón no es la de cualquier madre: La nena regordeta parece no oír nada.

Corre hacia su habitación y regresa con una gran sonrisa a la que le falta un diente. Muestra su juguete favorito: Recibir un email con los siguientes comentarios a esta entrada. Recibir un email con cada nueva entrada. Ramona la mira y se ríe. Ahora se la ve tranquilita. Ramona dice que ella le dio todos los consejos del oficio a su hija Isadora. Isadora ríe a carcajadas. Isadora, muerta de risa, contesta: Ramona contesta con seriedad: Su autor es Raulín Rosendo: Leave a Reply Cancel reply Your email address will not be published.

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